Las pantallas, ¿caries?
El otro día oí que las pantallas provocan caries. La afirmación me sorprendió, porque me consta que las radiaciones que emiten las pantallas ni dañan el esmalte, ni fortalecen a las bacterias que viven en nuestra boca.
Después leí que las pantallas generan sobrepeso, caries, miopía y problemas de aprendizaje. ¡Ostras! Comprendí entonces que indirectamente nos afectan negativamente. ¡No directamente! Si por dedicarle mucho tiempo al ordenador, nos movemos menos, el aumento de peso es la consecuencia. Si por dedicarle mucho tiempo al ordenador, comemos más chucherías y nos cepillamos menos los dientes, al final las bacterias bucales nos dañarán la dentadura. Si continuamente enfocas imágenes cercanas, posiblemente al final te cueste ver las lejanas. Si por culpa de las pantallas, no estudias, al final se reducirá tu rendimiento... Vamos, ¡está claro!
Ahora comprendo por qué las clases altas son las que más desean que se regule el uso de las nuevas tecnologías. Ahora comprendo muchas cosas. Los ricos saben, pueden y tienden a vivir en los lugares menos contaminados, a consumir los alimentos menos dañinos, y a evitar los adelantos menos saludables.
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