La bola roja
Para Antonio Elorza, a "La bola negra" le falta contexto, lo que la convertiría en una película de buenos y malos. Algunas notas pueden ayudar a configurar el contexto: Rafael Rodríguez Rapú ("Tres Erres"), estudiante de Minas, secretario de La Barraca y "gran amor de Lorca", fue artillero voluntario en las fuerzas de la República. En el 37 estaba movilizado en el frente de Reinosa; fue herido en Bárcena de Pie de Concha. No fue fusilado, murió en el hospital en Santander el 18 de agosto (en la lápida figura el 19), el mismo día que Lorca, un año después. Sebastián y su relación con Rafael son creación literaria.
Al romperse el frente en Reinosa, la tropa se precipitó en desbandada por la cuenca del Besalla. Entre aquellos soldados en derrota iba Francisco Labra, de la Estrada (Cangas de Onís). En Torrelavega, lo embarcaron en un tren con otros centenares para el frente de Asturias. El tren, perseguido por la aviación nacional, alcanzó a refugiarse en un túnel. Esta y otras peripecias bélicas nos las contaba con extraordinaria viveza Francisco ("Paco el de Trespandu" para nosotros, sus vecinos).
Otro Francisco implicado en los episodios del frente de Reinosa fue Francisco de Asís Cabrero Torres-Quevedo, estudiante de Arquitectura, nacido en Santander, de ilustre familia. Después de la instrucción en Puente Viesgo, fue destinado a Reinosa con otros oficiales. Este grupo, por su condición de católicos y "burgueses", fue objeto desde el principio de la suspicacia y vigilancia por parte de la "nomenklatura" del Frente Popular. Hasta el punto de que se organizaron para hacer guardia por turnos y evitar que alguno de ellos fuese "paseado" mientras los demás dormían. Francisco de Asís describe de forma pormenorizada la desbandada de la tropa republicana por las vegas del Besalla, que conocía muy bien.
El 29 de marzo del 39, Francisco de Asís seguía en el frente, en el cerco de Madrid. Fue testigo de cómo los soldados de ambos frentes salieron de las trincheras, se abrazaron e intercambiaron tabaco (lo cuenta en sus memorias). La guerra había terminado. Por más que Zapatero, y otros ladrones de joyas, pretendan resucitarla. La guerra no fue una película de buenos y malos; fue una tragedia donde las víctimas fueron los buenos de ambos bandos.
Rafael Rodríguez Rapú estuvo en Cangas con Lorca y La Barraca en septiembre del 32 (información de Francisco Rozada, cronista de Parres). Francisco de Asís Cabrero Torres-Quevedo, una de las figuras más destacadas de la arquitectura racionalista en España, murió en 2005. Debo a su familia política (uno de sus hijos está casado en Arriondas) haber tenido acceso a sus memorias.
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