El 29N no será la solución
Está claro que se ha impuesto el cálculo electoralista sobre la gestión para con los ciudadanos. Pedro Sánchez aspira a obtener ventaja de la inquietud ciudadana en la calle. Siempre es así para esta morralla política que nos representa a unos y otros, para la que los ciudadanos somos piezas con las que juegan quienes tratan de imponer sus estrechos intereses partidistas. Al final, el periodo electoral se extiende a toda una legislatura, lo que hace que la acción de gobierno se transforme en una pesada carga de búsqueda de apoyos, que a su vez imponen el abandono de la gestión política y administrativa. La fragmentación ideológica enriquece a la democracia; los sectores se encuentran representados en la diversidad. Pero cuando el popurrí político es inconmensurable. Cuando el egoísmo político es de tal magnitud que se difumina el sentido de Estado y el empeño por lo que nos es común. Cuando carecemos de objetivos compartidos de nuestra identidad y lo que nos identifica a todos. Cuando el esfuerzo de uno es contrarrestado por el adversario. Cuando la acción politice es grosera e impresentable. Cuando los partidos que pierden se niegan a aceptar la victoria del contrincante desde hace ya ocho años, apaga y vámonos. Y eso es lo que está pasando en el presente momento. La desmesura partidista es tal que somos incapaces de esbozar y practicar lo que nos une a todos. Así que las nuevas elecciones del 29N no van a ser la solución de nada, porque no se va a imponer la lectura e interpretación de alguien en relación con lo que nos une a todos. Se va a imponer alguno de los rodillos imperantes, el cual pretenderá arrollar cualquier otra opción rival. Carecemos de objetivos comunes para España porque incluso hay quienes rechazan la propia definición del juego. Es la propia democracia lo que está en riesgo. Hay quienes pretenden imponer su modelo, el cual dista bastante de la norma constitucional que nos dimos en su momento. Del mismo modo que los principios que edificaron Europa en su origen están siendo bamboleados, también la esencia democrática en España está siendo desbordada. No nos jugamos el 29N un partido respecto de otro, es el propio sistema lo que está en juego, y así no hay gobierno que gobierne nada. Así es como nos vamos a la porra, todos. Que no nos quepa duda.
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