Dos años sin archivos
El mes pasado le pedí a mi asistente de inteligencia artificial que investigase mi árbol genealógico. Debo decir que no esperaba grandes resultados mientras le pasaba mi partida de nacimiento y la de mi madre, pero cuál fue mi sorpresa cuando un par de días después, sin demasiada supervisión por mi parte, consiguió remontarse hasta el año 1780 en alguna de mis ramas de ancestros. Qué tiempos más locos vivimos.
Esto fue posible gracias, lógicamente, a que algunos ayuntamientos de Asturias han tenido el cuidado y el mimo de digitalizar parte de la documentación que tienen en sus archivos. Los padrones de las décadas de 1910 y 1920, el censo electoral de 1933, el registro civil de los años 1800 (cuando dependía del Ayuntamiento, y no aún del Ministerio de Justicia) con su registro de nacimientos, matrimonios y defunciones fue parte fundamental para que el agente pudiera hacer búsquedas y, poco a poco, remontarse atrás en mi genealogía.
Gijón y Mieres ofrecen acceso digital a estos archivos, y es donde he podido avanzar más. Cualquiera esperaría que otro gran ayuntamiento asturiano, Oviedo, ofreciera algo similar... Y en algún momento lo hizo, pero algo se torció: si se accede a la web de documentos digitalizados del archivo ovetense, el ilusionado ciudadano (o el agente de IA, con seguramente bastante menos ilusión) se encontrará con un aviso fechado en junio de 2024 advirtiendo de que el sistema para consultar los documentos online no funciona y que están trabajando en resolverlo. Dos años y cuatro meses después no sé si seguirán trabajando en ello, pero lo que sí sigue es sin funcionar.
Tras enviar un email consultando por el estado a la dirección de correo que aparece en la página (y sin obtener respuesta alguna), llamé al Archivo. He de decir que tuve suerte y me lo cogieron a la primera: esta resignación que últimamente los ciudadanos sufrimos cuando nos ignoran en los servicios u organismos públicos solo se materializó en la comunicación escrita, pero no en la llamada. Debo sentirme afortunado, supongo.
La conclusión de la llamada es que puede que siga así otros dos años, o tres, o cuatro. Que no lo consiguen arreglar. No les negaré que tengo dudas sobre lo fuerte que lo hayan intentado, pero tras más de dos años lo que es innegable es que debe de existir en el Ayuntamiento un gran desinterés por solucionarlo. Ni explicaciones ni soluciones: solo un cartelito sobre fondo naranja que a saber durante cuántos años más estará colgado en la web.
Y mientras tanto los ciudadanos seguiremos contemplando cómo todo lo que nos rodea funciona un poquito peor. Cuando quieres ir al médico, cuando quieres coger un tren, cuando quieres cuando quieres pedir una cita en algún organismo... O simplemente cuando, en una tarde de domingo, te surge el interés de investigar sobre tus ancestros a 500 kilómetros de distancia de la Tierrina.
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