Los gorriones saben más
Esta mañana gris y lluviosa, mientras desayunaba, me quedé mirando a tres gorriones que picoteaban tranquilamente las semillas del césped. Los tres juntos, en perfecta armonía. Me fijé en que uno tenía la cola blanca. Y como ahora para casi todo hay que consultar a alguien, y si es a la inteligencia artificial pues mejor que mejor. Le pregunté qué clase de pájaro era aquel. Y la moderna IA, muy documentada ella, me explicó: "Sí, es un gorrión de cola blanca. No pertenecen a la misma familia ni comparten el mismo estilo de vida que los españoles. Es originario de Canadá y Estados Unidos, y su convivencia con nuestros gorriones es escasa y se limita a encuentros casuales donde sus hábitats se cruzan".
-Pues mire usted, señora IA, este de cola blanca debía de ser un poco rebelde, porque allí estaba, en mi jardín, conviviendo con los otros dos como si hubieran nacido en el mismo nido. Saltaba, picoteaba y hasta parecía sonreírles de vez en cuando a los otros. Ninguno le preguntó por el pasaporte, por la procedencia de sus padres ni por el color de la cola. Simplemente, convivían. Y entonces pensé que quizá los humanos, que presumimos tanto de ser inteligentes, tenemos todavía alguna asignatura pendiente. Nosotros, para convivir, necesitamos normas, reuniones, expertos, protocolos y, últimamente, hasta inteligencia artificial. Ellos, cuatro semillas y un poco de buena voluntad. Y lo curioso es que ninguno de los tres parecía preocupado por quién era más de aquí, quién había llegado antes o quién tenía más derecho al césped.
Ahora, ya mayor, me atrevo a decir que quizá deberíamos aprender de ellos. Porque la convivencia, cuando es noble, no resta, sino que suma. Y si alguno tiene la cola de otro color, tampoco pasa nada, salvo que no queramos repartir ni una semilla.
Al final va a resultar que aquellos tres gorriones, sin estudios, sin redes sociales y sin inteligencia artificial, saben de convivencia bastante más que nosotros.
La naturaleza no deja de enseñarnos algo cada día; lo malo es que los humanos pasamos de ello y no dejamos de suspender...
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