Algoritmo, beneficio y necesidad
La inteligencia humana ha desarrollado algoritmos que pueden prever el futuro en función de datos presentes o pasados. Aunque Kurt Gödel demostró que el sistema matemático no se puede justificar por sí mismo, la modelización algorítmica de la realidad sigue siendo el mejor medio de prever un buen futuro.
Cuando la producción industrial se robotiza, el sector servicios se despersonaliza en internet y la IA jubila ocupaciones. Las personas solo cuentan ya como aporte de cadáveres a las imágenes de guerras y de catástrofes; y también para votar. El sistema liberal promete dignidad y libertad que luego la realidad social y económica restringen. El libre albedrío se convierte en un mito cuando se ningunea y chantajea al individuo. La esclavitud de la incertidumbre y el miedo se cronifican con la precariedad y la creciente catástrofe climática. El drama de la vivienda es una gran incertidumbre por ausencia de planificación pública en presencia de una especulación privada. Un viejo africano definió la felicidad como la suma de cuatro pilares: «alimento, cobijo, ocupación e historias». Alimento y cobijo apelan al "explorador" del cerebro derecho, mientras que ocupación e historias lo hacen al "narrador" del izquierdo. Ambos colaboran siempre: ¿por qué las izquierdas y las derechas políticas, polarizadas, no lo imitan?
La vivienda y la precariedad generan una huelga general. Imaginen si se mercantilizan sanidad y educación, o si por adversas sequías e inundaciones se especula con la carestía del alimento; algo que ya ocurre. Por grandes que sean los relatos mediáticos que culpen al otro, tal sistema de milongas acabará siendo sustituido por un totalitarismo de masas al modo trumpista, putinista, xijinista o sanchinista. Urge un algoritmo neutral que procesando datos colectivos como: valores medios, situación territorial, sectores productivos, ocho niveles de ocupación, valoración de las necesidades estratégicas de la zona y la disponibilidad económica del Estado, haga que cada persona tenga dos ingresos públicos y los que quiera privados. Como públicos: una renta básica incondicional y un incentivo salarial ligado a su ocupación en una empresa en determinado territorio y su importancia; pudiendo ambos ingresos llegar a ser mínimos o anularse; como privados, siendo transparentes los ingresos públicos para las empresas, lo que acuerde la persona con ellas. Esto llevará a las mejores personas hacia las mejores ocupaciones con el mejor incentivo en las mejores empresas (beneficio) y a la par incentivará ocupaciones necesarias donde oferta y demanda dejarían puestos de trabajo vacíos como en la España vaciada (necesidad). O eso, o manipulación de masas por un totalitarismo moderno.
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