Comprometida elección del chivo expiatorio
Como sabemos, este término tiene su origen en el antiguo ritual hebreo de Yom Kippur (Día de la Expiación). Cada año, en esta festividad -el día más sagrado del calendario judío-, los judíos transfieren ritualmente los pecados, la culpa y las impurezas colectivas de su comunidad a una cabra, para luego expulsarla o destruirla y lograr así la purificación simbólica.
En la tradición judía del Segundo Templo, el chivo era llevado a un alto acantilado a las afueras de Jerusalén y arrojado al vacío, muriendo en el acto.
Que Bibi fuera el chivo expiatorio, sacrificado en Israel en un alto acantilado, sería la única forma en que Trump podría liberarse del férreo control de Netanyahu. Ahí tenemos el chivo expiatorio.
En esa línea presionante, el ex primer ministro Naftali Bennett acusó a Netanyahu de "perder el control sobre la soberanía israelí". Y el también ex primer ministro Yair Lapid afirmó que tras la suspensión de los ataques, Israel se había convertido en un "Estado vasallo".
Por si no estuviera suficientemente claro, hace algunas semanas, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró: «No estamos en alto el fuego en el Líbano y nuestras operaciones continúan, incluyendo la demolición de viviendas».
Así pues, los israelíes se consideran vasallos de Estados Unidos, y los estadounidenses se consideran vasallos de Israel. Esta es una relación extremadamente tóxica.
Los conflictos fallidos de Gaza, Líbano o Irán lo demandan, y el pistoletazo de salida parece haber sido aquella exigencia del presidente americano a Netanyahu para que Israel detuviera un ataque planeado contra Beirut:
"Estás completamente loco. Estarías en la cárcel si no fuera por mí. Te estoy salvando el pellejo. Ahora todo el mundo te odia. Todo el mundo odia a Israel por esto". "¿Qué demonios estás haciendo?", preguntó Trump.
Bueno, a Donald bastaría con recordarle que hay 40 multimillonarios judíos en Estados Unidos que apoyan a Netanyahu. Después de eso, Trump y el Congreso estadounidense se quedarían de brazos cruzados y suplicarían clemencia.
¿Cómo? Tal cual ¡Volvemos a la guerra!
Esto es lo que nos comparten las redes sociales que, por otra parte, están ahí para amplificar lo que más nos atrae, y lo que más nos atrae es frenético, pero también claramente anormal y extremadamente erróneo y peligroso para el Planeta.
Uf, convenimos que estando los medios de comunicación tradicionales controlados por el sistema, está bastante claro que sin las redes sociales, en particular X, estaríamos solos en la oscuridad.
Obviamente, lo mejor para el mundo sería poner fin a todo este desiderátum antes de que a "alguien" se le ocurra crear un comando pro Maduro que capture a Trump y Netanyahu y los lleve a Teherán para que sean juzgados por crímenes de guerra y otros delitos. ¡Se recrudece la guerra!
Saludos cordiales
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