Las hijas de Maradona
Las redes juzgan, anónimos dictan sentencia. Caso Maradona: mientras se acerca el
veredicto definitivo para fin de año, vale la pena aclarar algunos aspectos. Si bien todo
ciudadano tiene derecho a la libre expresión, dicha facultad no otorga carta blanca para
difamar a otra persona.
En las plataformas digitales no parecen existir pautas de convivencia, motivo por el cual
cualquier agresión se percibe como permitida. Llama poderosamente la atención la
cantidad de usuarios que atacan a Dalma y Gianinna, acusándolas de haber
desamparado a su padre durante su internamiento en el barrio San Andrés.
Estos críticos desconocen, por ejemplo, que Gianinna solicitó formalmente llevarlo
a vivir con ella (un hecho que está acreditado en el expediente judicial). Esta realidad
desmiente por completo el relato de sus detractores.
Lejos de desentenderse de la situación, y pese a los obstáculos impuestos por el
entorno que aislaba a Diego, fueron ellas las impulsoras de la investigación penal.
Resulta justo reconocer que no incurrieron en ningún abandono; al contrario,
lideraron la batalla más difícil: honrar la memoria de su papá.
En síntesis: quienes hoy enfrentan la condena social son las verdaderas afectadas,
y no las culpables.
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