Hala Oviedo, supongo
Mi padre tiene 85 años. En los últimos tiempos, la palabra alzhéimer entró en nuestras vidas asfixiándonos poco a poco. Sin embargo, hay algo que la enfermedad no ha podido borrar: su oviedismo desde los 16 años. Su gran deseo era no morir sin volver a ver al Real Oviedo en Primera, y tuvo la suerte de vivirlo.
Este año renovamos su abono; aunque ya no puede ir al Tartiere ni seguir los partidos, sabemos que él jamás querría dejar de ser socio. Como socio de oro, siempre recibió el carné en casa. Pero este año se nos ha negado. Exigen que acuda él mismo a recogerlo. Da igual que expliques que su salud se lo impide; la respuesta es un "no" burocrático.
El club siempre apela a que el Oviedo es un sentimiento, una familia. Qué difícil es creerlo cuando compruebas cómo cuidan a quienes sostuvieron al club en los peores momentos. El Oviedo actual es una empresa, un negocio donde los socios históricos han pasado a ser simples números y dinero. Qué pena tan grande. Y, al mismo tiempo, qué suerte que el alzhéimer mantenga a mi padre a salvo de esta realidad, recordando al club humano que una vez fue.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

