Carta a las Humanidades
El río que llevaba sonando desde hace tiempo alrededor de las asignaturas de Clásicas se ha desbordado: las sustituciones de bajas son insuficientes, la oferta se reduce, los alumnos quedan desatendidos, las familias se quejan... y no parece haber solución que contenga la riada que amenaza con llevarse por delante asignaturas como el Latín y el Griego.
No pasa solo en Asturias: pasa en Galicia, en Cataluña, en Valencia... y en un momento en el que los movimientos docentes de protesta crecen, en muchos lugares más, si es que no en todos.
En los centros, las posturas son diversas, los profesionales de su enseñanza apuntan todos al mismo objetivo, pero... ¿y el público general? ¿Y aquellos a quienes ni les viene ni les va; que no tienen adolescentes afectados; que terminaron sus estudios y no piensan en los de las generaciones futuras? Tantas y tantos que tienen demasiado por lo que preocuparse que esto les parece un asunto nimio.
A ellos quiero dirigirme hoy, como madre, como docente, y como persona con el alma desnuda ante un problema que puede parecer pequeño, pero en el que nos jugamos el futuro de mucho más de lo que creemos.
Latín, Griego, Historia Antigua, Filosofía... reliquias de una educación caduca de nuestros padres o abuelos, podéis pensar. ¿Qué valor tienen frente a asignaturas más modernas, más tecnológicas, más "útiles"? ¿No vale más aprender chino, programación, ingeniería robótica? Nos han vendido que ahí está el futuro, pero en ese trueque nadie nos ha contado que si perdemos el pasado no habrá un futuro al que llegar.
Y es que estos son los conocimientos que nos hacen humanos, que nos dan la oportunidad de seguir *siendo* y no simplemente existiendo como meros apéndices de una sociedad donde prima la tecnología frente a las personas, el sistema frente a la sociedad, el dinero frente a la vida.
No es el aprendizaje de unos saberes polvorientos lo que estamos perdiendo, es la posibilidad de ser humanos, personas, individuos... en vez de ganado distópico dirigiéndose a mataderos donde la capacidad de pensar, entender y florecer como personas se diluye en las directrices de un pastor artificialmente inteligente y el brillo opaco de mil pantallas.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

