Los altercados de Barcelona desvirtúan las manifestaciones europeas
Lo que ocurrió en Barcelona la tarde del 24 de octubre no es una manifestación. No es una movilización para reclamar derechos sociales. No son jóvenes pidiendo ser escuchados de una vez por todas. Y no, tampoco pertenecen a "la ola" europea de protestas. La concentración se hizo para saquear comercios y causar disturbios públicos, no para reclamar derechos sociales como hacen los estudiantes de Francia e Italia, o los profesores de Madrid.
Qué curioso es lo poco que nos cuesta ver una manifestación donde no hay más que disturbios y saqueos y llamar "vandalismo" y "altercado público" a manifestaciones pacíficas que ocupan la vía pública sin dañarla para reclamar derechos para todo el pueblo. Nos encanta culpar a los demás de las manifestaciones y proteger el derecho a la expresión de los nuestros. Creo que tenemos un grave problema a la hora de reconocer los discursos y actos de odio.
Ojalá cuidáramos los derechos sociales con la misma facilidad que nos echamos las culpas unos a otros. Valoremos el espíritu de los jóvenes que luchan por lo que creen justo, y no lo desvirtuemos asociándolo a la violencia y los saqueos que hemos vivido en Barcelona.
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