Una carta a los españoles: ¿En qué bandera van a bordar el más grande amor de sus vidas?
Ese era mi abuelo. Un hombre que emigró a Brasil no por elección, sino por pura supervivencia. Aprendió a amar a Brasil por muy distinto que fuera de sus raíces, pero siempre con el respeto de quien ha sido abrazado en su momento de máxima vulnerabilidad. Construyó su familia sobre la base de los mismos valores que, muy probablemente, provocaron su éxodo. Hablaba de España con el amor profundo de quien ha sido expulsado pero se mantiene fiel; con el conocimiento de que no existe otra forma de vivir que no sea plantada en una devoción amorosa a su país y a sus principios.
Así esculpió a sus hijos. Ellos también pagaron un precio muy alto por defender la democracia y los valores sociales en Brasil. Yo fui una niña que creció en un hogar donde el cuadro del comedor no era la Sagrada Familia, sino el Guernica. Una niña que escuchaba canciones españolas para ir a dormir, que dormía la siesta y saboreaba las croquetas de su abuela paterna o el puchero de la materna. Que miraba con admiración a su madre tocar las castañuelas.
Esos valores siguieron adelante, transitando sobre las grietas aún abiertas de la Guerra Civil española. Cruzaron un océano y lucharon también contra la dictadura brasileña. Mi familia sufrió, una vez más, las consecuencias de la batalla sudamericana contra los extremismos. Sin embargo, mi infancia quedó marcada por la aurora de la democracia, tanto en Brasil como en España. Pertenezco a una generación que vio caer muros y levantarse puentes.
Y ahora, veo que la historia llama a los suyos una vez más. Yo, que siempre llevé dentro este amor por España, elegí criar a mi hijo aquí. Completé el viaje de vuelta de mi familia, y aquí estoy. Es imposible que este momento histórico no despierte fantasmas en mi corazón.
Por eso pido a los españoles: no elijamos el camino del odio ni de la división. España está hecha de amor, de coraje y de fe en los buenos valores. Esa es la España que me enseñaron a amar: un ejemplo mundial de tolerancia y respeto. Ante la elección de los símbolos, cabe preguntarse: ¿en qué bandera van a bordar el mayor amor de sus vidas? Lorca nos dejó su obra para no tener más dudas. Un saludo a todos con cariño.
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